NUESTRA NIÑEZ Y DÍA DEL NIÑO DE LOS AÑOS 70

Seguramente que todos recordamos el día del niño de nuestra infancia y al hacerlo, también recordemos a nuestros compañeros de escuela y nuestros maestros.
La indicación era precisa y clara: llevar un plato y un vaso ¡era un día muy esperado!

Los platos desechables no tenían cavida en nuestra fiesta de escuela porque no existían y los de cerámica o cristal eran los ideales por ser alchos y caber en ellos muy bien las tostadas.
Vasos de agua de tamarindo acompañaban nuestro banquete y nos ponían felices.
La maestras Marina y Gloria estaban ahí y al director Ismael nunca lo vimos, tal vez porque al ser una especie de ogro, verlo el día del niño sería algo así como un castigo y era mejor que no estuviera.

Luego cambiaron nuestros profesores y el maestro Jesús Lagunas, Sergio y Ernesto Nieves Razo entraron en escena: ya eramos más grandes y en los salones se hicieron pequeñas fiestas donde se rifaban regalos y bailában los niños en transición a la adolescencia; surgieron algunos romances y los pequeños bailes en el salón pasaron a ser el inicio de amores adolescentes.

¿Y nuestra niñez?

Ah, nuestra niñez ¡sí que fue especial!
Tardes de canicas y atardecer de juego de escondidas y bote pateado; de cinturón escondido y de changais ¿lo recuerdas?
Los encantados era tan especial y hacía que los chiquillos del barrio lo disfrutaran al máximo ¡las escondidas era todo un clásico donde contar hasta cien era un martirio mientras los otros corrían a esconderse y contábamos mirando de reojo hacia donde se escondían.
¡ y los Zancos !
Los zancos nos hacían sentir que éramos grandes y el mundo visto desde arriba se hacía pequeño.

¿Quien no recuerda todo esto recuerda?






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