DÍA DE LA SANTA CRUZ
Contaban las personas de edad que en un lugar de la Manga hubo un tejocote muy frondoso cuyo tronco era tan grueso que parecía de encino; era punto de referencia para ubicar un tesoro que se podía encontrar solamente un día al año: el día de la Santa Cruz.
Se decía que algunos llegaron a ver un lugar iluminado por una gran hoguera, una lumbrada de llamas altas y silenciosas poco antes de ponerse el sol.
Decían los abuelos y los hermanos de los abuelos que donde hay un tesoro, siempre arde el día de la Santa Cruz, que aunque no existe una hora en especial, es más común a medio día o cuando se va a hacer de noche.
Contaba que en los llanos de la Manga y cerca de la cruz se han veían lumbradas dando aviso de donde estaban eterradas grandes ollas llenas de dinero que se convierte en lumbre para ser halladas.
¿Alguna vez te han contado esto?
Existe una cruz en lo mas alto de una yácata a la que da su nombre; es una cruz de cemento perdida entre la vegetación que se mete entre las piedras de las terrazas.
La cruz que un día fue de madera mira hacia la ciénega como si intentara abrazarla, y aunque hasta principios de los 80 se iba a procesión a ella el 2 de mayo, ahora se yergue solitaria y perdiéndose en el tiempo, la soledad y el olvido porque ya pocos la recuerdan y pocos saben que está ahí.
Tal vez extrañe a doña Chuchita que daba agua a los peregrinos porque su casita de piedra estaba cerca y acompañaba su vida de ermitaña, pero lo que decían de las lumbradas, ya se contaba desde mucho antes cuando corrían los años 70 y en el tiempo en que a uno de los mogotes entre la Alberca y la cruz le llamaban "Tejonera".
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